Le ocurre a veces a las personas que no son capaces de tolerar nada de lo que les impide satisfacer sus deseos, que está en contra de una opinión, que no le satisfaga en sus deseos, en sus sentimientos, en sus apreciaciones y/o circunstancias, y ante éstos se sienten frustrados, y reaccionan de manera intolerante ya sea con violencia, con gritos, con alejamiento, con corte de relaciones, con abruptos arranques de ira, con mal humor, con enojo, con corte de la comunicación, con huída, etc.
Cuando se es niño, un niño pequeño en su primera infancia, es común que los berrinches, formen parte de su vida. En muchas ocasiones esas explosiones responden a que no acepta un no por respuesta, y hace viva muestra de esa tiranía que por disfrutar de esos primeros años, no ha alcanzado a aprender aún que el mundo no está a su antojo para responder a cada deseo o capricho.
Pero cuando hablamos de UN ADULTO y de que ésta INTOLERANCIA al no poder aceptar lo que se le manifiesta como un NO, y que éste NO está dado por la vida, por las circunstancias, por quienes le rodean, por las conductas de otros, por los resultados que no son los esperados, en fin por aquello que ese adulto no espera, no acepta y al cual FRUSTRA, y que como consecuencia a ésta frustración la respuesta es negativa, discordante, y expresada como ira, o mal humor, o cambio de humor, o enojo, o gritos, o exigencias para que la respuesta sea la esperada, o con llantos y angustia; en fin la respuesta no es la de una persona madura y equilibrada, sino que es la de alguien que no tiene control de sí, de su estado de ánimo, y de la forma en que al expresar éste estado de ánimo negativo se muestra, generalmente como dije en forma violenta, a veces expresada sobre otros, otras sobre cosas, etc.
Le ha sucedido a éste adulto, hombre o mujer que no ha podido tolerar esa situación que le ha frustrado y que vivencia como un sufrimiento, porque no se ha satisfecho su deseo, su sentimiento, su situación.
Ésta forma de reaccionar ante lo que se le presenta a éste adulto como frustrante, y que no acepta, forma parte de un modo de respuesta arcaico y que lo remite a los primeros momentos de su vida, en que las respuestas tendientes a sus necesidades básicas debían ser dadas de inmediato, y cuando esto se prolonga y se manifiesta en épocas posteriores, la exigencia que hace éste adulto es con esa misma inmediatez, y su respuesta es precisamente debe responder a la tiranía de la exigencia, con inmediatez y positivamente.
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